Por más obvio que sea, el diccionario nos indica que la palabra abrazo es: estrechar entre los brazos, en señal de cariño, contener, incluir, rodear. Más allá que este gesto nos une por amistad, simpatía y compañía es porque mueve nuestras emociones, es algo que nos une igual que el color que alguien nos presentó o que quisimos elegir que es el Celeste. El lunes pasado nos volvimos a unir en el primer abrazo de gol del año al minuto 29 del primer tiempo gracias al cabezazo de Arnaldo Castillo para que se reencontraran el cielo con la tierra y festejáramos la apertura del marcador.
Más allá del análisis futbolístico y del paso de los días para mirar con más frialdad lo hecho O´Higgins en el inicio del torneo dejó sensaciones muy gratas en las galerías y tribunas. Tal vez una previa un poco agridulce con los planes de abonados y las dudas en la marcha blanca del nuevo sistema de socios que pasó a segundo plano con la alegría contagiada en cada rincón del estadio y de los simpatizantes que se hicieron presentes en este nuevo año con los goles de Nazario (como lo dijo la voz del estadio) y de Brizuela.
No lo digo con amargura, pero tal vez olvidamos por años abrazarnos con la sensación de que nada malo pasaría, de que no nos robarían los partidos o de algún castigo nos llevaría a perder lo más valioso en el corazón de una persona que es la alegría. El pasado es historia y como bien lo dije anteriormente el 2025 nos hizo reconciliarnos, dejar las diferencias de lado y vivir fin de semana tras fin de semana en abrazos y sonrisas que nadie nos pudo quitar dándonos un premio por años esquivo como es la participación internacional de O´Higgins en copa Libertadores. Este año como dice la canción, nadie nos puede quitar el sueño de ser campeón o tal vez de seguir disfrutando de los abrazos y de la emoción hasta las lágrimas de los más longevos y de la ilusa esperanza de los que recién se empapan de esta pasión que, “aunque cielo y tierra pasarán”, este color hermoso no pasará.
También abrazamos cuando nos hacemos parte de una causa en común, como en cuidarnos, en valorar nuestra diversidad de hinchas, en cuidar nuestros lugares de orígenes como nuestras poblaciones, como cuidamos de nuestros jugadores, de los referentes del club y en tantos ejemplos y testimonios vivos de porque nos sentimos orgullosos de este equipo, que no es por sus títulos, sino por lo que nos hace más grandes que es su gente.
Se comienza el año con el pie derecho y en un año con muchos desafíos que involucran tiempo, paciencia y conocernos. Todo estamos invitados a fundirnos en no solo un primer abrazo, sino en los abrazos que nos hacen reconocernos que somos parte de la misma familia, que nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad y de nuestra región, que todos somos responsables de cuidarnos sea de donde nos sentemos en el estadio o cuando viajemos como familia celeste, en mantener la herencia y tradición de traspasar este color Celeste para las futuras generaciones y por sobre todo en alentar y dejar la vida siendo el jugador número doce que se hace sentir para ganar los partidos en cada cancha donde juegue para nosotros el mejor equipo del mundo, O´Higgins de Rancagua.
Juan Pablo Méndez
Panelista Locos x El Capo
