Para el más iluso que vive apasionadamente el fútbol el partido con Católica puede ser un martirio, pero la vida siempre tiene otra palabra y cada día es una nueva oportunidad para nacer, para vivir, para volver a respirar y en donde la fe se conjuga con la vida misma para volver a creer y confiar.
O´Higgins tenía todo para perder y de forma desastrosa ante el poderío del equipo cruzado comandado por Fernando Zampedri que venía a Rancagua por la búsqueda de otro récord. No dudo que los cruzados entraron confiados queriendo hacer daño a un equipo que en el torneo local hace tiempo no sabía de abrazos, pero por copas internacionales ha sido el equipo chileno protagonista del momento de esta fase inicial. Además, hemos visto el desgaste del equipo donde jugadores han estado por debajo de lo esperado, mientras que el equipo titular se ha llevado gran parte de este inicio de torneo notándose un desgaste físico entre partidos y viajes, pero la vida siempre nos sorprende y hasta para los amargos nos puede tapar la boca.
Se respiraba optimismo en los alrededores del fortín Celeste previo al partido y la gente no defraudó haciéndose sentir desde el primer minuto. Bovaglio entendió que no se podían perder más partidos e hizo una mixtura en el equipo que saltó a la cancha. Muchos jugadores habían entregado la camiseta como se dice en el fútbol después de la dolorosa derrota frente a Palestino que generó más dudas que certezas, pero esto recién comienza.
Volvamos al partido con Católica, primeros minutos muy tensos donde los santiaguinos atacaban con todo por medio del juvenil Cárcamo buscando encontrarse con el capitán Zampedri pero que, con mesura, elegancia y mucho orden la defensa celeste salía airosa. Francisco “Panchito” González complicaba con los embastes y gran velocidad a las huestes cruzadas donde no podían conectar ni Castillo ni Yáñez, hasta que vino el gol. Después de un gran carrerón de González se lanzó con pierna extendida el formado en Unión Española entrando en el arco contrario con cierta demora que provocó más de algún sobresalto a un hincha celeste. La celeste abría el marcador y generaba la calma esperada por todos para jugar con tranquilidad, pero que inquietó a los cruzados que por más que buscaron no encontraron el gol del empate. Después del gol O´Higgins jugó con más soltura, con más claridad buscando el arco contrario pero que no se pudo por más que se buscó. Final del partido, volvemos a los abrazos en el torneo local y salimos de los puestos incómodos en el sótano de la tabla de posiciones.
Hoy se habla mucho del “aura”, un ambiente energético que rodea algo y eso es lo que pasa con O´Higgins, sus jugadores y sus hinchas. Después años nefastos y penurias, hoy las puertas se abren con esperanza y optimismo. El protagonista de la jornada fue Bastián Yáñez que se vistió de héroe para callar las críticas y abrir el arco por primera vez desde su llegada a Rancagua. Un grito de desahogo, de alivio, de rabia se vio en su celebración. Sabemos que la mayor satisfacción para un jugador es que su equipo gane y más para un delantero que pueda convertir. Bastián estuvo en Godoy Cruz entre lesiones y pocas consideraciones teniendo un año discreto no cumpliendo sus expectativas ni las del club que lo llevaron al descenso. Hoy vuelve a Chile para nuevamente tener su espacio en el fútbol chileno, Bastián lo sabe y debe aprovechar la oportunidad porque Bovaglio confía en él, es parte de los cambios que siempre se hacen durante el partido. Tiene juventud, potencia, fuerza y carácter, solo está en él seguir insistiendo, confiar y “meterle con todo” para ser un aporte para O´Higgins versión 2026.
Desahogo: “acción de liberar emociones, tensiones o preocupaciones generando alivio y consuelo.” Es la misma sensación que nos provoca un gol. Bastián, que este sea el primer desahogo de tantos que esperamos de ti. Vamos O´Higgins.
Juan Pablo Méndez
Panelista Locos x El Capo