La ilusión de O’Higgins de seguir haciendo historia en la Copa Sudamericana llegó a su fin, luego de caer por 4-3 en la definición a penales frente a Boca Juniors. Pese a la eliminación, el cuadro celeste dejó una imagen que llenó de orgullo a sus hinchas, logrando igualar la serie y llevando la clasificación hasta la última instancia.
En el partido de ida, disputado en Buenos Aires, los rancagüinos habían caído por la cuenta mínima. Sin embargo, en un repleto Estadio El Teniente y con el apoyo de poco más de 10 mil espectadores, el Capo de Provincia logró imponerse por 1-0 gracias a un golazo de Francisco González, quien anotó a los 27 minutos del segundo tiempo para igualar el marcador global.
La previa del compromiso fue una verdadera fiesta. Las calles de Rancagua se tiñeron de celeste, los establecimientos educacionales se sumaron al ambiente futbolero y el entusiasmo se hizo sentir en toda la ciudad. Incluso hinchas de otros clubes manifestaron su respaldo a O’Higgins, que representó al fútbol chileno en un duelo de alta exigencia internacional.
Dentro de la cancha, el equipo respondió con personalidad y carácter, forzando la definición desde los doce pasos tras una actuación sólida frente al conjunto xeneize.
En la tanda de penales, la fortuna no estuvo del lado celeste. Thiago Vecino elevó su remate por sobre el travesaño, mientras que Luis Pavez encontró una gran respuesta del arquero Montero, quien adivinó la dirección del disparo y contuvo el lanzamiento.
Finalmente, Boca fue más efectivo y selló la clasificación por 4-3 desde los doce pasos, dejando a O’Higgins fuera del certamen continental.
La tristeza fue evidente entre los hinchas rancagüinos, que estuvieron muy cerca de celebrar una clasificación histórica. No obstante, el desempeño del equipo dejó una sensación positiva y la convicción de que este plantel puede competir de igual a igual ante rivales de jerarquía internacional.
Aunque el sueño de la Copa Sudamericana terminó en Rancagua, O’Higgins se despidió con una actuación digna, el reconocimiento de su gente y la certeza de que el fútbol chileno aún tiene equipos capaces de ilusionar en el plano internacional.
