El programa de entrenamiento funcional para voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Rancagua cumplió su primer año de funcionamiento. La iniciativa, impulsada por la Municipalidad de Rancagua y la Corporación Municipal de Deportes, busca mejorar la preparación física de los voluntarios y generar hábitos de actividad física.
La iniciativa comenzó en agosto de 2025 y actualmente contempla a las ocho compañías del Cuerpo de Bomberos de Rancagua, con una jornada semanal de entrenamiento por compañía. Las sesiones están a cargo de los profesores Roberto Puga y Marco Solís, quienes desarrollan los ejercicios considerando las exigencias físicas asociadas a la labor bomberil.
El programa está dirigido a voluntarios de distintas edades y busca fortalecer capacidades como la resistencia cardiovascular y la fuerza, aspectos relevantes para enfrentar las exigencias físicas propias de una emergencia.
Según explicó Felipe Arenas, director de la Corporación Municipal de Deportes de Rancagua, el proyecto nació a partir de un diagnóstico que evidenció niveles importantes de sedentarismo y factores de riesgo cardiovascular entre los bomberos.
“Esto nace a través de un informe que se hizo con Bomberos que demostraba que había mucho sedentarismo y temas cardiovasculares, y ahí nosotros decidimos intervenir”.
A partir de ese diagnóstico, la Corporación de Deportes presentó la propuesta a la Superintendencia de Bomberos y a las distintas compañías, quienes aceptaron la iniciativa.
Durante el programa, los participantes también han sido sometidos a evaluaciones relacionadas con su condición física y estado general, que consideran mediciones de peso y talla, presión arterial y exámenes de sangre. Además, según Arenas, el trabajo busca entregar herramientas que permitan a los voluntarios enfrentar de mejor manera las exigencias de su labor.
“Son acondicionamientos para enfrentar su realidad, cuando hay algún tipo de incendio o alguna emergencia”.
A un año de su implementación, desde la Corporación de Deportes destacan la recepción del programa y la continuidad de la participación en las distintas compañías. En este proceso, el trabajo de los profesores Roberto Puga y Marco Solís ha permitido mantener sesiones orientadas a las necesidades específicas de los voluntarios y a las exigencias propias de su labor.
“Ellos han comentado el programa, les ha servido mucho, en su diario vivir y en su labor. El acondicionamiento físico, lo que es aeróbico, ha servido para estar a la altura de las circunstancias”, señaló Arenas.
Uno de los participantes es Matías Jiménez, bombero de la Quinta Compañía de Rancagua, quien valoró el compromiso adquirido por los voluntarios con las sesiones de entrenamiento y aseguró que los efectos se han reflejado también durante las emergencias.
“Desde que inició esta etapa, nos tomamos en serio esta compañía el poder asistir a esta actividad, lo cual nos ha servido para todo este tiempo. Y hemos rendido frutos positivos, sobre todo en las emergencias que hemos asistido”.
Jiménez agregó que, con el paso de los meses, han podido notar un aumento progresivo en sus capacidades físicas, especialmente en aspectos relacionados con la resistencia y la fuerza.
“En mi rendimiento físico, cardiovascular por ejemplo, y también obviamente la fuerza que nos ha dado el ejercitar. Se ha notado, hemos tenido un mejor rendimiento en general”.
Una iniciativa que busca proyectarse
El trabajo de la Corporación Municipal de Deportes con instituciones de emergencia no se ha limitado a Bomberos. Arenas destacó que durante este año también comenzó un programa de similares características junto a la Policía de Investigaciones (PDI), sumándose a una línea de trabajo que busca promover la actividad física entre quienes cumplen funciones de servicio público.
Además, destacó que la comuna de Machalí también se ha incorporado a este tipo de iniciativas, situación que, según señaló, permite avanzar en la promoción del deporte y la preparación física más allá de Rancagua.
Para los organizadores, el objetivo ahora es mantener el programa y continuar fortaleciendo la cultura del entrenamiento entre los voluntarios. La apuesta no apunta únicamente al rendimiento deportivo, sino también a que la actividad física se transforme en un hábito que contribuya al bienestar y preparación de quienes deben responder ante situaciones de emergencia.
En ese sentido, Jiménez extendió la invitación a la comunidad a aprovechar las iniciativas deportivas impulsadas desde el municipio y a conocer sus propias capacidades físicas para avanzar hacia una vida más activa.
Clemente Aránguiz – Periodista

