Fin a la luna de miel. Adiós a los abrazos fríos y con puñalada incluida. Atrás quedan los días de gloria y regocijo después de volver a copa Libertadores. El amor duró menos que el cariño superfluo de una suegra distante y que nunca te quiso. Hora de “despertar” y salir de la borrachera internacional que nos vendieron y que ellos, los “calientes”, jamás construyeron. Se subieron al carro sin permiso y sacaron todo el provecho posible con la “habilidad” de personajes en tela de juicio.
Volvieron los asientos sucios en el estadio y los baños putrefactos bajo las gradas. Subieron el precio de las entradas (algunas inalcanzables para muchas familias) y ser socio del club en 2026, es casi un elección elitista para el 1% más rico de Chile. Los espacios de duda crecen y la incertidumbre es enorme ante el inminente inicio del torneo.
La “cosa” está rara me dicen desde El Monasterio. Nadie sabe con certeza la hoja de ruta y el ambiente sigue “hediondo” en Requínoa. Huele a desconfianza y peligro. Las sensaciones no son sólidas y los argumentos se los lleva el poco viento que corre en verano.
La inyección de recursos nunca llegó y el bolsillo de Bragarnik sigue intacto, con refuerzos de bajo costo y escasa plusvalía. Se abre el libro de reclamos en la nueva era administrativa, sobre cuyos hombros había múltiples esperanzas, que sin vergüenza ni temor, ellos mismos, destrozaron.
Hay cientos, por no decir miles, de personas que desean estampar su firma y otros varios que no dudarían si son convocados para manifestar su descontento.
Me extraña que estos dueños extranjeros, no sepan manejar los tiempos, costumbres y tradiciones del lugar que colonizan. No basta con visitar las ferias libres; no basta con designar ad honorem a quien les abrió las puertas; no basta con instalar dj ni fuegos de artificio; no basta con creer sabérselas todas, cuando demuestras tan poquito; no basta con hablar fluido y meloso, si de detrás te apuntan en las oscuridad; no basta con mostrar credenciales de oro, cuando hasta ahora no llegas ni a la plata peruana; no basta con extrañar a Ricardo Abumohor, si al final todos pedían su salida.
Mucha precisión fundamentalista, para explicar en sencillo lo que está alejando al hincha esmirriado de lucas. Algo ocurre bajo las aguas turbias y no lo sabemos. Hay corrientes subterráneas internas que se expresan, a pesar de los esfuerzos para hacerlas invisibles. Los quiebres en las instituciones deportivas, siempre emergen desde las altas estructuras, sin embargo, las nubes en los ojos, tapan la realidad evidente.
Manuel Polgatiz
Periodista/Comentarista Deportivo
