Según el diccionario caricia es el “acto de rozar o tocar suavemente con la mano a una persona o animal como demostración de cariño, afecto o ternura”, y para los o’higginianos el acto más hermoso que se puede hacer es ponerse su camiseta que nos representa adonde vayamos, representa sus valores y a su gente. Lo vivido la noche del miércoles 25 de febrero del 2026 para los viajeros y para tantos celestes que hacen patria en Chile y el mundo fue heroico, emotivo y que nos llena de orgullo.
Ni para el más iluso todas las fichas estaban puestas en el partido de vuelta y lo que fuera sería una linda aventura que podría quedar solo en el recuerdo, lo bueno de esto es que la vida y por sobre todo el fútbol siempre tiene sorpresas.Después de un apasionado y conmovedor banderazo junto al plantel, la marea celeste se hizo sentir en cada calle donde se respira fútbol en la nación del jogo bonito, pero O´Higgins y por las declaraciones de sus referentes y de su técnico no irían de paseo, sino a dejar bien puesto el nombre de esta institución que nos reír, nos hace llorar, pero es nuestra gran enfermedad.
Revivir el partido embarga de emoción y de lágrimas que espontáneamente caen al recordar el largo trayecto que tuvieron que recorrer tanto hinchas como jugadores para llegar a un verdadero infierno donde O´Higgins se tuvo que enfrentar partiendo por más de 50 mil almas locales que se hicieron respetar como locales, el calor y la humedad, sumando a última hora un invitado de piedra que fue el discreto y polémico arbitraje del argentino Maximiliano Ramírez que en cada jugada benefició al cuadro local cobrando un dudoso penal donde no hubo repetición por parte de la transmisión generando la molestia y desconcierto de la trinchera celeste que se defendía herida tras cada ataque de los brasileños. Después de tantos embates y el acomodo de los celestes en cancha se comenzaron a juntar para generar pequeñas acciones de gol, pero sin hacer daño al arquero Ronaldo. El segundo tiempo nos tenía preparado algo especial y difícil de imaginar.
La vida muchas veces es injusta, pero como siempre lo repito y más en esta nota la vida también te da oportunidades y revanchas que tienes que aprovechar. Comienza el segundo tiempo, donde me incluyo solo pensaba que Bovaglio cerrara el partido con algunos cambios que le dieran frescura y que ayudara a sostener los dolorosos ataques brasileños. Después de un ataque con más garras que con fútbol dejó la pelota para que Arnaldo Castillo nos diera una última gota de esperanza al conectar con la pelota y hacer gritar a los más de mil hinchas que se hicieron notar en el Arena Fonte Nova y en tantos celestes unidos por la televisión. Los nervios se apoderaron de los locales cometiendo faltas, pero que para el árbitro argentino solo eran mínimas y muchas que no fueron ni consideradas para una tarjeta. Los celestes se fueron posicionando cómodamente en la cancha y buscaban la posibilidad de dar un tiro de gracia para dar la sorpresa, pero que no llegaba. Final del partido, se vino la tanda de penales.Cada día es una oportunidad para nacer, para vivir, para soñar, para amar y para dar revanchas, hoy el fútbol se las dio a Omar Carabalí y Arnaldo Castillo. El primero cuestionado por el partido del sábado pasado y que se le vio muy nervioso desde el comienzo, pero que se fue afirmando demostrando su experiencia enfriando el juego, generando molestias en los locales con sus pausas prolongadas siendo la figura en los lanzamientos penales, teniendo que soportar los llamados molestos de atención del árbitro. Párrafo aparte para Arnaldo Castillo que fue privado de un golazo maravilloso la semana pasada en Rancagua, pero que hoy se encontró en el momento y en el lugar de la cancha que tenía que estar. Las lágrimas al terminar el partido demuestran el compromiso y las ganas de jugar de un jugador que siente estos colores en cada celebración y en el cariño que se ha ganado de los hinchas. No será un goleador, pero las corre y con el paso de los años ha entendido lo importante que es el color celeste.Una caricia al alma, como dijo Lucas Bovaglio para quienes viajaron, para quienes se endeudaron, para quienes pelearon con su pareja, con su esposa, con el jefe y dejaron la vida en el tablón. Para los que sufrimos en la ciudad histórica y para tantos y tantas que alientan a quien nos hace revivir cada fin de semana. Celebremos porque hoy se acabaron los triunfos morales, sino que es un triunfo histórico que es una caricia para quien siente estos colores como cada jugador que se pone la camiseta más linda del mundo y deja hasta la última gota, deja la vida en cada pelota.
¿Lo que venga? No lo sabemos, solo disfrutemos porque todos lo merecemos.Tomo una frase que leí en redes sociales: “Bahía jugando 12 y no se dio cuenta que O´Higgins jugaba con 16”.
Juan Pablo Méndez – Panelista Locos X El Capo